El diagnóstico se basa en
1- La historia clínica (derivada de la propia pancreatitis crónica
o de sus complicaciones).
2- La búsqueda de alteraciones morfológicas pancreáticas
mediante técnicas de imagen, y
3- La comprobación de deterioro de la función pancreática.
En los datos analíticos de sangre podemos hallar parámetros de
malabsorción (hipoalbuminemia, hipocolesterolemia, hipocalcemia, aumento
del tiempo de protrombina) o elevación de fosfatasa alcalina y gammaGT
en caso de estenosis coledocal. Bajos niveles de amilasa, lipasa y tripsina
en sangre son muy específicos de pancreatitis crónica.
El diagnóstico definitivo de pancreatitis crónica lo proporciona
el examen histológico de muestras de páncreas obtenidas mediante
biopsia (dirigida por TAC, ecografía o ecoendoscopia, u obtenida en un
acto quirúrgico) o muestras de páncreas obtenidas mediante resección
quirúrgica. La afectación del páncreas puede ser parcheada,
por lo que la biopsia debe ir dirigida hacia las zonas con mayor probabilidad
de estar lesionadas. En la práctica clínica, el problema más
frecuente consiste en atribuir los síntomas que presenta el paciente
a una patología crónica del páncreas no diagnosticada.
Hoy en día, las biopsias de páncreas con intención diagnóstica
sólo se realizan en centros muy especializados.
A falta de muestras de tejido fácilmente disponibles, la demostración
de alteraciones morfológicas del parénquima o de los conductos
pancreáticos mediante métodos de imagen se convierte en el argumento
más convincente para apoyar el diagnóstico.
La radiografía simple de abdomen (en
proyecciones de frente y perfil) es la exploración más económica
y ampliamente disponible. La demostración de calcificaciones pancreáticas
a nivel de L1-L2 es diagnóstica de pancreatitis crónica. En este
caso la especificidad es del 90%.
La ecografía abdominal puede
detectar calcificaciones, pseudoquistes, aumento de calibre del conducto principal
o alteraciones del parénquima pancreático, pero su sensibilidad
(75%) no es tan buena como la de otros métodos de imagen. Combinado con
Doppler-color puede ofrecer buenos resultados en el diagnóstico de complicaciones
vasculares.
TAC abdominal helicoidal. Es una técnica de imagen con una buena
sensibilidad (74-90%) para el diagnóstico de pancreatitis crónica
moderada-grave o de sus complicaciones, incluyendo masas neoplásicas
o inflamatorias de tamaño superior a 1 cm. El uso de contraste endovenoso
siguiendo un protocolo pancreático nos ayudará también
a identificar pseudoaneurismas, trombosis venosas o estenosis coledocales.
Hallazgos (sensibilidad 74% - 90%; especificidad 84-100%):
a) Frecuentes:
- Dilatación del conducto pancreático.
- Parénquima atrófico
- Calcificaciones.
- Lesiones quísticas.
b) Poco frecuentes:
- Aumento o disminución focal del tamaño pancreático.
- Densidad heterogénea del parénquima pancreático.
- Vía biliar dilatada.
- Derrame pleural o ascitis
- Pseudoaneurismas o trombosis venosas.
Pancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP).
Antes del uso extendido de la ecografía endoscópica, la ERCP representaba
la prueba de imagen de referencia para el diagnóstico de pancreatitis
crónica, con sensibilidades y especificidades que llegaban al 90 y 100%.
Sin embargo, estos datos dependían del origen de la población
estudiada y de los criterios de diagnóstico empleados.
El diagnóstico de pancreatitis crónica mediante ERCP se basa
en cambios en el conducto principal y los conductos secundarios. De menor a
mayor grado de alteración encontramos:
- Irregularidades y dilatación de los conductos secundarios y sus
ramas.
- Tortuosidad, dilatación y estenosis en el conducto pancreático
principal.
- Formaciones quísticas y calcificaciones.
La dilatación del conducto pancreático principal es el cambio
más fácilmente cuantificable. Sus valores en el adulto son (cabeza/cuerpo/cola):
- Diámetro normal: 4 / 3 / 2 mm (3 / 2 / 1 mm para algunas instituciones).
El calibre puede aumentar con la edad.
Causas de falso diagnóstico de pancreatitis crónica mediante
ERCP:
1. Edad avanzada: Se puede observar dilatación del conducto pancreático
principal y de los conductillos.
2. Pancreatitis aguda: ocasiona cambios morfológicos, como estenosis
o dilatación ductal, que habitualmente se resuelven al cabo de 3-6 meses.
3. Neoplasia de páncreas.
4. Cambios ductales secundarios a endoprótesis pancreática.
5. Falsa imagen (estenosis) por opacificación ductal incompleta.
Causa de falso negativo: Pancreatitis con cambios mínimos: la histología
revela cambios de pancreatitis crónica pero la ERCP no muestra alteraciones.
Utilidad potencial de la ERCP:
- Diagnóstico de pancreatitis crónica que no se ha podido confirmar
con TAC abdominal.
- Estadiaje de la pancreatitis crónica.
- Estudio de dolor abdominal en paciente con pancreatitis crónica (dilatación
del Wirsung, pseudoquiste).
- Valoración de pseudoquiste pancreático (localización,
tamaño) previo a su drenaje (máximo 24 horas entre ERCP y drenaje
por el riesgo de infección del pseudoquiste pancreático).
- Localización del punto de fuga pancreático (ductal o pseudoquiste)
en la ascitis pancreática o el derrame pleural para posterior tratamiento
quirúrgico.
- Sospecha de neoplasia de páncreas.
- Cuando se considere necesaria una actuación terapéutica (esfinterotomía,
prótesis, etc).
Ecoendoscopia: Ofrece imágenes de alta resolución del
parénquima pancreático, el conducto pancreático y biliar
y el retroperitoneo. Un transductor de alta frecuencia puede resolver imágenes
de pocos milímetros en el parénquima pancreático. La combinación
de imágenes de calidad, junto con la posibilidad de obtener material histológico
dirigido (citología y biopsia), hacen de la ecoendoscopia una herramienta
imprescindible en el estudio de la patología pancreática (11).
Utilidad potencial:
- Diagnóstico de pancreatitis crónica que no se ha podido confirmar
por TAC o ERCP. La medición del calibre del Wirsung tras infusión
de secretina puede ayudar en el diagnóstico.
- Diagnóstico diferencial con neoplasia de páncreas.
- Muy útil en la valoración de pseudoquiste pancreático
previo a su drenaje endoscópico (transgástrico o transduodenal)
con el fin de medir la distancia entre el pseudoquiste y la luz digestiva, y
descartar la presencia de paquetes vasculares en el posible trayecto de la incisión.
- Sirve de guía para el bloqueo del plexo celíaco.
Hallazgos: puede detectar alteraciones en estadios precoces de la pancreatitis
crónica (parénquima heterogéneo, engrosamiento de la pared
del conducto del Wirsung, imágenes quísticas, calcificaciones)
no visualizadas mediante TAC o ERCP.
Limitaciones:
- Edad >60 años: aparecen cambios ecogénicos difíciles
de diferenciar de alteraciones menores en la pancreatitis crónica.
- Obesidad: la grasa crea un efecto de "tormenta de nieve" y los
intensos ecos encubren alteraciones ecogénicas menores.
- Pacientes muy delgados: el páncreas es intensamente ecogénico,
simulando cambios de pancreatitis crónica.
Resonancia magnética nuclear. Ofrece imágenes de alta
resolución en un simple plano, en múltiples secciones, o en una
visión tridimensional. Es una técnica de imagen no invasiva que
no comporta radiación.
Utilidad potencial:
- Obtención de wirsungrafía cuando no es posible por vía
endoscópica.
- Wirsungrafía endoscópica incompleta por estenosis del conducto
pancreático. La RM permite obtener una imagen proximal a la obstrucción
y valorar si esta porción del conducto está dilatada.
- Diagnóstico de páncreas divisum.
Hallazgos:
- Morfología del conducto pancreático principal: dilatación,
estenosis, páncreas divisum.
- Visualización de la papila mayor y menor.
- Parénquima pancreático: tamaño de la glándula
(hipertrofia o atrofia), existencia de fibrosis o sustitución grasa.
- Pseudoquiste pancreático y su comunicación con el conducto
principal.
- Adenocarcinoma de páncreas (imagen focal hipointensa en secuencias
T1, supresión grasa y baja captación de contraste en secuencias
dinámicas).
Limitaciones: visualización deficiente de calcificaciones y de conductos
pancreáticos secundarios.
Ventajas:
- No requiere sedación.
- No requiere inyección de contraste para obtener la wirsungrafía
(ya que el propio jugo pancreático consigue la opacificación del
Wirsung), aunque sí es necesario para estudiar el parénquima (contraste
no yodado). Para mejorar las imágenes del conducto pancreático
principal se puede intentar aumentar su flujo mediante perfusión de secretina.
Hay que tener cuidado en pacientes con:
- Marcapasos.
- Prótesis valvular cerebral o prótesis auditiva.
- Cuerpo extraño de hierro (perdigón, bala, etc.).
- Claustrofobia.
Pruebas de función pancreática. Evalúan la función
exocrina del páncreas (
).
Su realización está indicada cuando se sospeche pancreatitis crónica, pero los métodos de imagen no ofrecen un diagnóstico de certeza.
Pruebas de uso más frecuente:
- Examen cuantitativo de grasa en heces (test de Van de Kamer - NIRA).
Constituye la prueba de referencia para el diagnóstico de malabsorción.
Consiste en la cuantificación de grasa en heces recogidas durante 72
horas en sujetos con una dieta normal que contenga 100 g de lípidos al
día. En estas condiciones, una eliminación de grasa superior a
7 g/día indica esteatorrea. En algunos centros puede determinarse el
contenido de grasa fecal en una muestra aislada de heces mediante análisis
de reflactancia de infrarrojos (NIRA).
La determinación de grasa fecal tiene una alta sensibilidad cuando la
insuficiencia pancreática es grave, pero no antes, ya que la esteatorrea
es un signo tardío de la pancreatitis crónica.
Su especificidad es baja, ya que es patológica en cualquier tipo de
malabsorción.
2- Quimotripsina fecal
Enzima pancreática cuya actividad se determina en una muestra fecal
sin necesidad de recoger heces durante 72 horas. Sensibilidad: 85% en la insuficiencia
grave y 45% en la leve y moderada. Especificidad: baja (en torno al 50%). No
es una prueba de uso rutinario.
3- Elastasa fecal.
Enzima pancreática cuya concentración también puede determinarse
en una muestra fecal. Aunque su sensibilidad es superior a la de la quimotripsina
fecal en la insuficiencia grave (próxima al 100%), sigue siendo escasa
en la insuficiencia leve y moderada. Especificidad: 83% a 94%. No se altera
en la resección gástrica ni en caso de alteraciones de la motilidad
o malabsorción intestinal. Sí se altera en el síndrome
de intestino corto y en el sobrecrecimiento bacteriano.
4- Prueba de secreción con ceruleína. Es la prueba de referencia
en la valoración de la función pancreática. Consiste en
la recogida a través de una sonda gastroduodenal de la secreción
pancreática basal y bajo estimulación intravenosa con ceruleína
(análogo de la colecistoquinina). Según el volumen y la actividad
de amilasa, lipasa y tripsina en las muestras obtenidas, se clasificará
la función pancreática en normal, insuficiencia leve-moderada
o insuficiencia grave. Cada centro donde se realizan estas pruebas suele establecer
sus parámetros de normalidad y enfermedad. Sensibilidad y especificidad:
80% a 95%.
5- Prueba de secreción con secretina. Tras infusión de secretina
se mide el volumen de secreción pancreática estimulada y su concentración
de bicarbonato.
6- Prueba del pancreolauril. Se administra una comida de prueba con un marcador
(dilaurato de fluoresceína) que es hidrolizado por las enzimas pancreáticas,
y sus metabolitos son absorbidos y medidos en suero. La gravedad de la pancreatitis
crónica se clasifica en leve, moderada y grave según la concentración
de fluoresceína en sangre (12).
7- Pruebas de aliento. En este caso se administran por vía oral substratos
de los enzimas pancreáticas marcados con carbono 13, un isótopo
no radioactivo. Al digerirse en la luz duodenal se libera 13CO2,
que puede medirse en el aire espirado.
Como se puede deducir de toda esta batería de pruebas, establecer el
diagnóstico de pancreatitis crónica no siempre es una tarea fácil.
Por ello, y a modo de orientación, la Sociedad Japonesa de Páncreas
ha publicado unos criterios diagnósticos de certeza o de probabilidad
(
)
(13).